Artículo de valencianismo transversal por parte de Vicent Soler*, que fue publicado hace un par de semanas al Levante – El Mercantil Valenciano:
Orihuela fue históricamente la segunda ciudad del Reino y asumía la capitalidad del mediodía valenciano. Este papel clave en la historia valenciana duró prácticamente hasta el siglo XIX, momento en el que el protagonismo y la capitalidad pasaron en Alicante. No por casualidad, la ceremonia de bajada a la calle de su señera municipal, l’Oriol, es bien parecido a la de la cabeza y casal, la del Rat Penat.
Su valencianidad es, por lo tanto, incontestable. Y, quizás, la presencia histórica del valenciano a la ciudad es el aspecto más sugerente que podemos encontrar en cuanto que hoy en día Orihuela es una ciudad de habla castellana
La toponimia es la evidencia más cotidiana del que decimos. Porque, dentro del marco urbano, hay el Arrabal Rojo, el Vallet, l’Oriolet, la Torre d’en Vergonyes, les Espenyetes o el Cantó Foral. En las afueras, Molins, el Raiguero, la Campaneta, el Mos del Bou, el Cap Roig , Punta Prima, la Punteta o el Estanyo (estanque, demasiado de agua).
Pues bien, pese a las apariencias, los oriolanos actuales son, cada vez más, bien conscientes de todo esto. De hecho, casi cómo dando una lección a los mandatarios municipales de la capital del Reino (que son muy poco amigos de practicar el valenciano), Orihuela tiene, desde 2004, una guía monumental de la ciudad trilingüe (castellano, valenciano e inglés), coeditada por el Ayuntamiento y la Universidad de Alicante, hazaña por los arqueólogos Emili Díaz y Mª Carmen Sánchez; una guía gastronómica en castellano y valenciano, y, además, ante los principales monumentos, hay columnas informativas en 4 idiomas, incluyendo naturalmente el valenciano.
Remachando la clave de esta conciencia valenciana, estos días (hasta el 23 de noviembre) hay una exposición en la biblioteca pública del Sido Fernando de Loazes de la ciudad con el título reivindicativo de Orihuela, referente de la historia y la cultura valenciana. Una exposición patrocinada por la Academia Valenciana de la Lengua (AVL), la Consellería de Cultura y la Universidad de Alicante y que fue inaugurada con ocasión de unas jornadas de la AVL a la ciudad.
La alcaldesa, Mónica Lorente, participó en la inauguración de las mencionadas jornadas y se hizo representar en el inicio del ciclo de conferencias con motivo de la exposición. Un ciclo que acabará el 20 de diciembre con una mesa redonda de los profesores Josep Torró (Universitat de València), Antoni Mas y Biel Sansano (Universitat d’Alacant) y, finalmente, de Antoni Bernat (Universitat de les Illes Balears).
En la misma portada del catálogo de la exposición aparece la figura del representante de la ciudad a las Cortes valencianas forales -que se puede ver al salón de Cortes del Palau de la Generalitat-, un protagonismo testimoniado inequívocamente por una reunión de aquellas Cortes a la iglesia de Santo Jaume de Orihuela el 1488 y que fue conmemorada por las actuales Cortes en una reunión plenaria, 500 años más tarde, a la misma iglesia.
Pero entre el documentos que ahora salen a la luz para el gran público -la mayor aportación de la exposición- contamos desde una edición facsímil del Libro del Reparto de Orihuela, del siglos XIII y XIV, o de la Crónica de Ramon Muntaner, 1325-1328, dónde se dice que «parlen de bell catalanesc del món» hasta documentos posteriores al Decreto de Nueva Planta (1707), a ras de la derrota de Almansa, como aquel en qué se advierte al Consejo de la ciudad por parte del rey que «ha de actuar en adelante en lengua castellana… y arreglarse en los derechos a las leyes de Castilla», o la instrucción pública del 1787 dirigida a que «el maestro no permita que los niños hablen en el idioma valenciano… en lo que contribuyan por su parte los curas párrocos con su celo».
También encontramos las obras de oriolanos, o de originarios de esta ciudad, hasta ahora poco conocidos, que hicieron un papel destacado en la preservación del valenciano literario en la época contemporánea, como son los periodistas y lletraferits del XIX, Rafael Blasco y Josep Pérez Sánchez. podemos añadir el conocido pintor Joaquim Agrassot quien, además de hacer muchas obras de tema valenciano, hablaba valenciano, en una época en qué no era frecuente entre la burguesía de València, ciudad dónde trabajó. Sin hacer de menos el Canto a Valencia de un joven Miguel Hernández -hijo de Vicenterre y Conxeta-, un poema en castellano dónde muestra, pero, un clarisímo fervor por su identidad valenciana.
Los comisarios de la exposición -los catedráticos Jesús Millán y Brauli Montoya y la bibliotecaria Consuelo Payà- explican que todos los documentos que se aportan suponen un patrimonio bien valioso de cara al futuro del cual Orihuela se puede sentir bien orgullosa. Estamos bien seguros que así será.
*Catedrático de Economía de la Universitat de València

